Supermercados masymas recorta su desperdicio alimentario y refuerza su apuesta por la sostenibilidad

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Supermercados masymas (Hijos de Luis Rodríguez) ha reducido su desperdicio alimentario del 1,5% al 1,3% en el último año gracias a las medidas implantadas dentro del proyecto europeo SPRINT, una mejora que ha permitido evitar el desperdicio de 20 toneladas de alimentos, equivalentes a entre 40.000 y 80.000 raciones de comida.

El dato se presentó en Avilés durante la jornada de clausura de este proyecto europeo financiado por la Comisión Europea a través del programa Single Market Programme (SMP), centrado en impulsar soluciones innovadoras para reducir el desperdicio alimentario.

Hijos de Luis Rodríguez ha participado como socio activo del proyecto durante los dos últimos años desarrollando distintas acciones en sus Supermercados masymas. Entre ellas destaca la campaña “Cada alimento cuenta”, realizada junto a Cogersa, con consejos prácticos para ayudar a los consumidores a aprovechar mejor los alimentos y reducir el desperdicio en los hogares.

La iniciativa incluyó cartelería informativa en las tiendas, difusión en redes sociales y talleres de aprovechamiento alimentario celebrados en el Espacio 360 de masymas Parque Principado.

Durante la jornada, Sonia Rodríguez, directora de Gestión Interna y Salud Laboral de Hijos de Luis Rodríguez, participó en la mesa redonda “Retos y soluciones frente al desperdicio alimentario”, junto a representantes de la Rula de Avilés y COMERSO Iberia.

“La reducción del desperdicio alimentario es un reto compartido. Las empresas podemos mejorar la previsión, la gestión del stock o la logística, pero también es fundamental seguir trabajando en la educación y sensibilización del consumidor”, señaló Sonia Rodríguez.

La compañía explicó además algunas de las medidas que aplica desde hace años para minimizar el desperdicio alimentario, como el uso de herramientas de inteligencia artificial para prever la demanda, la colaboración con productores locales, las políticas de donación o la aplicación de descuentos en productos próximos a su fecha de consumo preferente.

Según los datos presentados por el Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA), masymas ya partía con una sensibilización importante y políticas de desperdicio antes de incorporarse al proyecto SPRINT, lo que hizo que mejorasen aún más sus resultados durante este periodo.