Manuel Queipo, ganadero: “Donde hay carga ganadera suficiente, el fuego no afecta o afecta muy poco”

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El Campo de Asturias acompañó a Germán Concheso, presidente de la Federación Asturiana de Razas Autóctonas del Principado de Asturias, a visitar la ganadería de Manuel Queipo, en Busmayor, concejo de Villayón. Con 190 cabezas de ganado equino y 150 de Asturiana de los Valles, la de Queipo es una de las pocas explotaciones que resisten en esta zona del Occidente. “Manuel lleva muchos años con los animales aquí en la sierra y vamos a echarles un vistazo porque cumplen con las características de la raza Asturcón”, señala Concheso. “Son yeguas de monte, de las que toda la vida se llevaron en esta zona”, explica Manuel Queipo, para quien “el ganado está en extensivo durante todo el año. Su labor principal es el pastoreo”. El manejo es uno de los factores que marca la diferencia con respecto a otras ganaderías.

Según Queipo, “la mayoría de los animales están a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar. Las vacas, dependiendo de cómo vengan el otoño y el invierno, se suben el primero de mayo y se bajan en noviembre o diciembre. Cuando bajan, siguen estando en libertad”. Respecto a su dedicación a esta actividad, el ganadero explica que “mi padre siempre tuvo caballos, pero yo fui metiendo más porque me gustan. Llevo la ganadería en los genes”.

Los incendios que asolaron Asturias hace un par de meses no fueron un problema grave en esa zona de Villayón. Según Manuel Queipo, “aquí, el fuego no se acercó demasiado y donde está el ganado no quemó nada. Como el terreno está muy administrado y como pradera, porque el ganado lo fue desbrozando, no tuvimos problema. Donde hay una carga ganadera suficiente el fuego no afecta o afecta muy poco. No se desboca. Donde hay mucho ganado, el fuego no avanza”. Sin embargo, a pesar de la labor que hacen sus animales para mantener limpio el territorio, el ganadero denuncia que “desde mi punto de vista, el extensivo no se apoya nada. Además, no es que no te apoyen, sino que te perjudican y te avasallan con inspecciones”.

Problemas con los lobos

La proliferación de la fauna salvaje es otro de los obstáculos que Queipo tiene que salvar para seguir adelante con su actividad. En ese sentido, recalca que “los caballos serían rentables si no fuera por el tema del lobo. Ahora mismo, la carne de caballo vale dinero, pero estamos avasallados y con la soga al cuello. Nos matan todo y muchos no los encuentran. El lobo aquí es un problema muy grave. Otro problema añadido es que, a los que tenemos este tipo de ganado, no nos valoran la capacidad de mantener ese ganado en el monte. Nos pagan muchísimo menos que a la gente que tiene el ganado por los prados”. Como consecuencia, el ganadero explica que “el exceso de protección del lobo nos está llevando a esto. Nuestros abuelos y bisabuelos siempre tuvieron el ganado ahí e igual te podía matar un potro, pero es que ahora es exagerado lo que están matando. Aquí siempre hubo lobo, pero no el desfase que hay ahora. Sales de casa y vas con el corazón palpitando porque no sabes el ganado que te vas a encontrar”. En cuanto a la valoración de los daños ocasionados por el lobo y el cobro de las indemnizaciones, el ganadero desvela que “no nos valoran el daño y los pagos son malos y tardíos. Nos pagan cuatro veces menos de lo que valen. Hemos ido a Oviedo y nos han dado palabra de que el 1 de enero de 2023 se iba a cambiar el baremo y se iba a mejorar el tema. A fecha de hoy, no hay nada. Hay algún daño que llevamos año y pico sin cobrar. Tengo un porcentaje muy alto de bajas todos los años. Entre los animales que no se encuentran y los que sí, igual estoy perdiendo un 70%. Es una barbaridad”, añade. En cuanto a soluciones, Queipo indica que “deberían apoyar más la ganadería extensiva y no tanto al lobo. Deberían de apartarlo o hacer un control porque están acabando con la ganadería y, si acaban con ella, el monte se convierte en matorral. Cuando esto pase, no sé qué va a comer la gente de la ciudad dentro de pocos años porque no podremos producir”.

Para Germán Concheso, “el problema de la fauna silvestre es el abandono de los montes, que traen como consecuencia los grandes incendios. Es una cadena. Lo que se necesita es ese apoyo a esa ganadería extensiva que pueda producir sin tener unos costes elevados para abastecer el mercado y que esta gente tenga un rendimiento sin tener que traer alimento de afuera. Esto se puede hacer perfectamente con las razas autóctonas. Si metiese animales de más aptitud cárnica, no vivirían porque no se adaptarían”. “Aquí la ganadería siempre fue extensiva. Esta geografía no nos permite otro tipo de ganado”, coincide Manuel Queipo, quien apunta al despoblamiento como otro de los problemas que ponen en peligro la supervivencia de la ganadería extensiva. “Esta zona está quedando totalmente desierta de población. Aquí éramos 15 vecinos y quedamos cinco o seis casas con una persona o dos en cada casa. Y de relevo generacional nada porque no hay gente joven”.