Asturias conserva una de las colecciones de recursos genéticos animales, vegetales y microbianos autóctonos más importantes de la Península

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Asturias conserva una de las colecciones de recursos genéticos animales, vegetales y microbianos más importantes de la Península Ibérica. El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) ha contribuido en las últimas décadas a la recuperación de razas ganaderas en peligro de extinción, con el almacenamiento de casi 178.000 dosis seminales en el banco zoogenético, y a la conservación y recuperación de  especies hortofrutícolas y forestales.

Los principales resultados de décadas de investigación del Serida están resumidos y recogidos en la exposición Los recursos genéticos. La conservación de nuestra biodiversidad y el futuro del campo, que ayer ha visitado en Grado/Grau el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, acompañado por la directora gerente del Serida, María del Carmen Oliván, la investigadora y comisaria de la muestra, Carmen Díez Monforte y el alcalde de Grado, José Luis Trabanco.

El consejero ha destacado la excelencia investigadora del Serida y el trabajo que desarrollan sus equipos en el campo de la biodiversidad. De hecho, el centro es uno de los principales socios en las Misiones Científicas de Asturias y uno de los beneficiarios de distintas líneas de ayudas a grupos de investigación lanzadas por el Principado.

Sánchez ha puesto de relieve la labor del Serida tanto en la conservación de razas en peligro de extinción, como en los programas de mejora genética de especies vegetales locales. Ha indicado que  “es fundamental impulsar la labor de investigación en la sostenibilidad ambiental y conservación de la biodiversidad, ya que es lo que nos permitirá contar con cultivos respetuosos con el medio ambiente y adaptados al cambio climático”

Los recursos genéticos que alberga el Serida, y con los que se trabaja de forma permanente, abarcan materiales animales, vegetales y microbianos. El trabajo de los equipos de este centro ha contribuido a evitar la desaparición de media docena de razas ganaderas domésticas autóctonas, así como a la recuperación, conservación y caracterización de recursos vegetales de especies hortícolas, forestales y frutales.

El Banco de Recursos Zoogénicos (BRZ) de especies domésticas en riesgo de desaparición en Asturias recoge material congelado en nitrógeno líquido  de seis razas ganaderas en peligro de extinción: asturiana de montaña (casina), oveya xalda, cabra bermeya, caballo asturcón, gochu asturcelta y pita pinta.

De estas especies ganaderas, el Serida tiene una colección de 177.000 dosis seminales de más de 180 ejemplares. Concretamente en el caso de la vaca casina, están conservadas más de 100.000 dosis seminales de 56 toros y 510 embriones. Es el mayor banco de raza bovina del país.

Asturias ha sido también una comunidad pionera en la recuperación de material seminal de una raza aviar, concretamente de la pita pinta. Actualmente, el banco del Serida cuenta con 288 dosis de 26 gallos. Junto con este material genético, el banco de ADN y tejidos provenientes de diferentes razas ganaderas dispone de más de 19.000 muestras destinadas al desarrollo de distintas líneas de investigación y la mejora del conocimiento sobre las razas.

Por lo que respecta a los recursos vegetales, cabe destacar el banco de germoplasma de manzano, con más de 800 muestras, de las que 550 son variedades locales y el resto incorporadas de otras regiones del norte y nordeste español y Europa, principalmente.

En esta línea, la investigación genética de la vid cultivada en concejos del suroccidente ha permitido contar cerca de 40 variedades, una de ellas, el Carrasquín, exclusivamente cultivada en Asturias

Completan los recursos vegetales, el banco de semillas de especies hortícolas y las colecciones de poblaciones locales de  maíz, arándano, avellano, pino, nogal, clonal de cerezo y clonal de variedades de castaño.

En el caso del pino, se incluyen 43 procedencias de España, Francia, Marruecos, Portugal y Túnez, con más de 800 familias. Precisamente las instalaciones de La Mata, en Grau, conservan la colección de la planta madre destinada a la producción de esquejes y actualmente mantienen más de 500 genotipos.

Otra de las líneas de investigación se centra en los recursos microbianos, que contribuyen a detectar y combatir determinadas plagas y patologías en cultivos autóctonos. El Serida cuenta con una colección de cultivos autóctonos de origen sidrero, con 2.900 muestras aisladas de levaduras y bacterias lácticas, que permiten avanzar en el estudio de los procesos que tienen lugar durante la elaboración de la sidra. Además de una colección de cepas de mil hongos y 3.000 bacterias de importancia para el control de plagas y procesos patológicos que pueden afectar a cultivos y masas forestales.