La rata topera: qué se sabe de ella y cómo controlarla

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Por Dr. Aitor Somoano del SERIDA

La rata topera , de nombre científico Arvicola scherman, es una especie autóctona, presente en Asturias desde hace aproximadamente 39.000 años. Los adultos pesan entre 47-124 g, mientras que su longitud corporal varía entre los 117-157 mm. La cola es relativamente pequeña, y las orejas quedan prácticamente cubiertas por el pelo. Esta especie es mayoritariamente subterránea, excavando madrigueras en suelos frescos y húmedos con abundante vegetación. Cada madriguera consiste en varias galerías superficiales (a menos de 20 cm) destinadas a la obtención de alimentos, y galerías más profundas (40-100 cm) utilizadas para nidos y cámaras de almacenamiento. Cada madriguera está ocupada por una pareja y sus crías, y ambos adultos se ocupan del mantenimiento y defensa de las galerías frente a depredadores y otros congéneres.

Esta especie puede reproducirse de forma continua durante todo el año si los inviernos son suaves, como ocurre en gran parte del territorio de Asturias. En este caso, cada hembra es capaz de gestar 7,30 camadas al año, con un tamaño medio de camada de 3,87 embriones. Como resultado, el número potencial de crías por hembra y año es de 28,25. No obstante, si tenemos en cuenta la edad a la que alcanzan la madurez sexual, el tiempo de gestación y de lactancia, a partir de una única hembra y considerando sus descendientes se podrían producir unos 170 nuevos ejemplares en un año. Las poblaciones de rata topera pueden mostrar explosiones demográficas cada cierto tiempo. La duración entre dos explosiones y la escala geográfica a la que estas sucedan dependerá en gran medida de las condiciones climáticas, el paisaje, la abundancia de depredadores naturales y la incidencia de patógenos y parásitos, entre otros aspectos. No obstante, independientemente de qué población se trate, la densidad de esta especie puede alcanzar 500 topillos o incluso 1.000 topillos/ha.

La rata topera debe ingerir diariamente el equivalente a su peso en comida, consumiendo tanto las raíces como las hojas de las plantas. Además, como consecuencia de su actividad, la vegetación queda cubierta por la tierra, formando toperas, las cuales interfieren con las prácticas agrícolas. Por tanto, su presencia en prados de siega, pastizales y plantaciones de frutales puede provocar importantes daños. En el caso de los manzanos, las ratas toperas se alimentan de las raíces y sólo unos pocos individuos pueden provocar pérdidas económicas importantes. Pueden producirse también daños en cerezos, ciruelos, perales, kiwis, cultivos anuales y ensilajes de pasto. Hasta el momento no se han observado daños en arándano ni en vid. Los primeros registros de la rata topera como especie perjudicial se remontan a principios del siglo XVII, en frutales y cultivos de Villaviciosa. Actualmente en España esta especie puede ocasionar daños agrícolas en la sierra de Los Ancares, gran parte de la Cordillera Cantábrica, Guipúzcoa y Pirineos; y en otros países como Francia, Suiza y Alemania.

La dispersión y colonización son procesos esenciales en las ratas toperas, y es realizada por juveniles en superficie. Cuanto mayor es la proporción de prados de siega, pastizales y/o plantaciones de frutales, mayores serán las probabilidades de colonización de nuevas áreas y más generalizados serán los daños. En contraposición, paisajes caracterizados por pequeñas parcelas con diferentes usos del suelo, separadas por setos y bosques, obstaculizan sus movimientos y favorecen su depredación. En la cornisa cantábrica las ratas toperas pueden ser presa de armiños, comadrejas, garduñas, zorros, lechuzas, el busardo ratonero o el gato montés, dependientes en gran medida de la abundancia de zonas naturales.

Cómo controlar la rata topera

Debido a la situación catastrófica que puede producirse cada cierto tiempo en los cultivos, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación incentiva desde 2008 el desarrollo e implementación de estrategias preventivas orientadas a contener las poblaciones de topillos, mediante el conocimiento de la especie, medidas culturales, fomento de los depredadores naturales o trampeos sistemáticos. Excepto el fosfuro de aluminio (restringido a profesionales especializados), queda prohibido el uso de cualquier producto fitosanitarios orientado al control de las poblaciones de topillos en campos de cultivo. Los venenos utilizados frecuentemente, como los anticoagulantes, suponen una seria amenaza para otras especies no perjudiciales y para los depredadores naturales.

El control de la rata topera pasa por la integración de un conjunto de medidas específicas, cuya optimización dependerá de futuros estudios. En este sentido, el monitoreo de las poblaciones a largo plazo podrá predecir cuándo es probable que tenga lugar una explosión demográfica; y el análisis genético de las poblaciones en relación con el paisaje nos permitirá definir geográficamente unidades independientes de control. Adicionalmente, se analizará el papel de esta especie como reservorio de patógenos y parásitos, ofreciendo información útil sobre la incidencia de algunas enfermedades que pueden afectar a los humanos. Los profesionales del campo, no obstante, tienen y tendrán un papel clave en la aplicación de algunas medidas de control. Éstas pueden estar orientadas a mantener bajas las densidades poblacionales durante más tiempo, o a intentar reducir las poblaciones e impedir que se propaguen aún más durante una explosión demográfica.

Medidas a largo plazo (lucha preventiva)

-Recuperar parcelas agrícolas abandonadas y preservación de zonas naturales.

-Conservación de sebes y muros de piedra. Instalación perimetral de barreras artificiales semienterradas (50 cm bajo tierra, 50 cm en superficie)

-Favorecer la acción de depredadores: Instalación de cajas nido para rapaces nocturnas y perchas para aves rapaces diurnas si no hay posaderos naturales en los alrededores. Se recomiendan siegas frecuentes para incrementar la depredación.

-Introducción recurrente del ganado: El pisoteo compacta el suelo, dificultando la colonización.

Medidas a corto plazo (lucha directa)

-Trampeo sistemático mediante trampas de golpe (Topcat®, Supercat®, pinzas) instaladas en las galerías, cerca de toperas recientes. Aproximadamente a razón de 20 trampas/ha en momentos de alta densidad.

-Favorecer el pisoteo intensivo del ganado, el cual destruye parcialmente las galerías. De esta manera las ratas toperas son forzadas a reconstruirlas o a abandonar la parcela.

Sería recomendable la actuación temprana en el momento en que los daños empiezan a aparecer, y todas ellas han de realizarse coordinadamente entre propietarios para evitar la colonización de topillos provenientes de parcelas colindantes no controladas.