Jesús López Díaz, presidente de Delagro, repasa un ejercicio que la cooperativa cerró con buenos resultados y explica por qué la organización encara una nueva etapa: un proyecto renovado, con una estructura diseñada para un sector que se transformará profundamente en los próximos años.
El pasado mes de mayo, la cooperativa de segundo grado celebró su Asamblea General con un mensaje claro: el ejercicio se cerró con unos resultados históricos, la base social sale reforzada y el proyecto entra en una nueva fase. Pero su presidente, Jesús López Díaz, prefiere no detenerse demasiado en el balance. «Los resultados son importantes, claro, y estamos muy satisfechos. Pero lo verdaderamente relevante no es lo que hemos hecho, sino para qué nos prepara: Delagro está hoy más fuerte que nunca para afrontar lo que viene», afirma.
Una nueva etapa para un proyecto de más de dos décadas
Lo que viene, según el presidente, no es poca cosa. El sector agroganadero se encuentra ante un punto de inflexión: nuevas normativas y exigencias ambientales, la transición hacia insumos más sostenibles, la digitalización de las explotaciones, la concentración de la oferta y una volatilidad de los mercados que ha dejado de ser la excepción para convertirse en la norma. «Los próximos años van a traer cambios de calado. Quien no se prepare para ellos, los sufrirá; quien se anticipe, los liderará. Y en Delagro hemos hecho los deberes», señala López.
Esa preparación tiene nombre propio: la nueva estructura de Delagro. La organización ha culminado una etapa de reordenación interna que ha reforzado su gobernanza, con un Consejo Rector unido y centrado en las cuestiones estratégicas, y un equipo directivo consolidado. «Hoy tenemos una estructura pensada para el futuro, un Consejo cohesionado, un equipo directivo comprometido y una hoja de ruta clara. Esa es la mejor garantía de que Delagro estará a la altura de lo que el sector le va a exigir», subraya el presidente.
No es un matiz menor en una organización que nació hace más de dos décadas y que ha sufrido una gran transformación en los últimos años. «Delagro ya no se puede explicar solo como una central de compras. Somos un proyecto cooperativo común: un distribuidor integral con unos servicios técnicos de primer nivel y en constante evolución, que aporta soluciones reales y prácticas al ganadero y agricultor así como un gran posicionamiento en el mercado a las cooperativas socias», explica López.
Un actor de referencia en el sector
Las cifras avalan esa definición. El volumen de negocio alcanza los 270 millones de euros, emplea a más de 60 personas y opera en un área que se extiende desde Navarra hasta la mitad de Portugal, con una fábrica propia y un centro logístico y de distribución de primer nivel. Pero para su presidente, la verdadera dimensión de Delagro no está en los números, sino en lo que representa. «Detrás de cada cooperativa socia hay ganaderos y agricultores que necesitan tener la tranquilidad de que el producto que necesitan va a llegar y en el momento justo y en las mejores condiciones de mercado. Ese es nuestro papel en el sector: ser la estructura que hace posible que nuestros socios y clientes puedan competir independientemente de su tamaño.
Un papel, insiste, que trasciende lo comercial. «El cooperativismo es la respuesta estratégica de nuestro medio rural a un mercado cada vez más concentrado. Delagro existe para que ninguna cooperativa, por pequeña que sea, se quede sola ante ese escenario. La unión ha sido siempre nuestra mayor fortaleza, y lo seguirá siendo».
La prueba: un año complejo resuelto en tiempo y forma
Si algo pone a prueba ese discurso es la pasada campaña. Las tensiones geopolíticas volvieron a tensionar la cadena de valor de los fertilizantes, como ya ocurriera en 2022, y una climatología especialmente adversa comprimió la campaña en una ventana de tiempo mínima: más del 80 % de la producción anual de la fábrica de As Pontes se concentró en apenas dos meses.
En ese contexto, Delagro no solo garantizó el suministro a sus socios y clientes: lo hizo en tiempo y forma, y batiendo sus propios registros. La planta alcanzó en abril su récord histórico de producción mensual y llegó a cargar más de 1000 camiones en poco más de dos meses. «Cuando el mercado se tensiona es cuando se ve el verdadero valor de Delagro. Este año, cuando más difícil era conseguir producto y más comprimida venía la campaña, Delagro estuvo ahí. Y eso no es casualidad: es el resultado de una excelente labor de un equipo humano extraordinario, destaca López.
Mirando al futuro: Nuevas inversiones en la fábrica de As Pontes.
En el Consejo celebrado el pasado 22 de junio de 2026 se aprobó una nueva inversión destinada a reforzar la capacidad productiva, tecnológica y de innovación de la fábrica de fertilizantes de DELAGRO. La actuación contempla la creación de una línea específica para la fabricación de productos aditivados, así como la modernización del sistema de control de las fabricaciones mediante la incorporación de un nuevo software, que permitirá mejorar la eficiencia de los procesos, garantizar una mayor trazabilidad y asegurar una mayor repetibilidad y homogeneidad en la producción.
«Tenemos los mimbres: un proyecto sólido, una estructura preparada y más de dos décadas de confianza construida entre todos. Esa confianza es nuestro activo más valioso», concluye Jesús López.
Asimismo, el Consejo aprobó dotar de una estructura y financiación específica a las actividades de I+D vinculadas a la gama BLUE y al desarrollo de nuevos productos. Esta inversión permitirá avanzar de forma ordenada en la realización de ensayos, la validación agronómica, los procesos de homologación y la generación de evidencias técnicas que acrediten la eficacia y el valor de estas soluciones.





