Enric Vidal Barba, coordinador del Comité Científico frente a la Dermatosis en Cataluña: “La detección precoz es importante para que la erradicación de la Dermatosis sea efectiva”

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-¿Cómo afrontaron el reto de frenar la expansión de la DNC?

-Hubo que hacer frente a una enfermedad nueva que nunca se había diagnosticado en España, fue un reto para todos. Nuestra primera preocupación era la vacunación. Estas vacunas han sido esenciales en otras zonas para el control de la enfermedad y la gestión fue muy buena, porque en una semana ya se estaban vacunando los primeros animales. Agradecer a Francia que nos cedió en un primer momento parte de su reserva de vacunas y se pudo acceder al banco de vacunas de la Unión Europea que llegaron enseguida, fue la clave.

Al ser una enfermedad de categoría A, hay que erradicarla de forma inmediata con medidas muy drásticas, pero es la única manera en este momento. Fue necesario hacer un sacrificio completo de todas las explotaciones donde se había diagnosticado la enfermedad con las consecuencias sociales y económicas que esto conlleva. Luego hubo que definir las zonas de restricción y vigilancia, así como el control estricto de movimientos con las pérdidas económicas que conlleva. Fue muy importante la gestión del Departamento  de Agricultura y Ganadería con el tema de las subvenciones, los ganaderos afectados no lo ha pasado nada bien. Con el programa de vacunación establecido a grandes rasgos, hubo que decidir como cuando el COVID, ¿quién se vacuna primero? Para ello pidieron nuestra opinión y dimos algunas directrices de cómo hacerlo. Incidir en que nosotros éramos un ente consultivo, las decisiones las tomaba el Departamento de Agricultura.

-En la misma fecha que en Cataluña ya se levantaban las medidas restrictivas, se detecta el primer caso en Aragón.

-Sí, nosotros levantamos la última zona de restricción y aparecieron dos casos en Aragón. Son explotaciones cercanas y relacionadas epidemiológicamente. En enero en Cataluña aún tuvimos un brote, pero que apareció en una explotación donde habían quedado unos pocos animales sin vacunar, lo que evidenciaba que había circulación del virus aún y la vacuna estaba funcionando. Ahora estamos en la situación de que con la primavera vuelven a subir las temperaturas y seguimos teniendo riesgo de que aparezcan brotes. Hemos actuado bien, pero hay que tener cierta prudencia, los casos de Aragón demuestran que sigue circulando el virus. Una de las posibles explicaciones es buscar el origen, no lo hemos podido demostrar, pero la hipótesis más plausible es que se deba a la entrada de animales vivos infectados desde Francia.

-Las medidas restrictivas contra la enfermedad son diferentes en cada comunidad autónoma, ¿qué puede decirnos de ello?

-El problema es el libre movimiento y el libre comercio. Una de las primeras conclusiones a las que llegamos desde el Comité Científico es que había que dejar de meter terneros de Francia, porque es el riesgo de que vuelva a entrar el virus, pero es una medida que no se puede aplicar, porque si una zona es libre, tienes derecho a mover animales. Puedes dejar de hacer certámenes y concursos, lo que reduce el riesgo de contagio, pero el comercio es algo muy difícil de controlar. También está la ampliación de la zona de vacunación. Estos animales, una vez vacunados tienen unas restricciones de movimiento, porque hay cierto riesgo de circulación del virus que pasa desapercibido.

-¿Es viable la vacunación general?

-Todo depende de la disponibilidad de vacunas y de lo que estemos dispuestos a asumir. Si se realiza una vacunación en todo el territorio, pierdes el estatus de libre de dermatosis, que actualmente lo es todo menos el noreste, y salvo esa zona se puede comercializar libremente con el resto de Europa. Si vacunas, ese estatus ya lo pierdes, porque puedes tener el virus circulando desapercibido por la vacuna, lo que implica unas restricciones comerciales importantes. De momento esto no interesa. En los Balcanes hubo países que vacunaron sin tener casos, el riesgo era altísimo. La decisión podría tomarse en España, pero habría que asumir las consecuencias de no ser zona libre lo que implica restricciones de comercio que no interesan económicamente. Al final es una decisión política.

-Para evitar los vacíos sanitarios es necesario cambiar la tipología de la enfermedad ¿por qué no lo hace Europa?

-Es una decisión que de momento Europa no quiere tomar. Los expertos que hayan clasificado la enfermedad a este nivel estiman que tenemos suficientes herramientas como para erradicarla. Y el vaciado sanitario, a pesar de ser una medida muy drástica, es la más efectiva, te asegura eliminar la presencia de virus al máximo. Esta enfermedad cuando entra en un rebaño, la mitad de animales no tienen nódulos ni signos clínicos, con lo cual, una propuesta sobre la mesa es hacer una vacunación y un vaciado parcial, sacrificar solo los animales con signos clínicos, pero estás dejando un porcentaje seguro de animales infectados que probablemente causen contagio. Es asumir otros riesgos. La prevalencia de los animales con la enfermedad en los rebaños si se diagnostica a tiempo es muy baja. Tenemos rebaños con 3, 4 o 5 animales entre muchos, y hay que sacrificar muchos animales, algo muy doloroso.

 

-Si nos ponemos en lo peor y se da otro caso de DNC ¿estamos preparados para hacerle frente dada la experiencia?

-Ahora mismo sigue habiendo un riesgo no menospreciable de entrada de animales infectados de Francia de zonas que ahora son libres, pero que en unos meses podrían tener casos. Tenemos que estar preparados y tener suficiente reserva de vacunas por si hay otros casos para controlar la enfermedad lo más rápido posible.

-Con la llegada de la primavera ¿hay más incertidumbre?

-Desde que empieza la primavera y suben las temperaturas, la actividad de la mosca del establo aumenta y ahí es donde se facilita al máximo la transmisión. Luego hay otros insectos que también participan, mosquitos,  o incluso las garrapatas pueden mantener el virus durante todo el invierno e infectar siguiente temporada. En África los grandes brotes de dermatosis siempre han sucedido después de épocas lluviosas donde sube mucho la actividad de vectores y se puede contagiar más la enfermedad.

-Se incide en la importancia de la desinfección y desinsectación. ¿Es suficiente?

-El problema de esta enfermedad es que aunque se haga un control en laboratorio en sangre y haciendo un PCR, una proporción alta de los animales infectados no se van a detectar. Es importante la vigilancia clínica, antes del transporte un veterinario debe ir y palpar los animales, asegurarse de que no hay nódulos. Si los hay, hacer pruebas clínicas en nódulos y en sangre, isopos orales, nasales y oculares, muestras oficiales para descartar la enfermedad. La vigilancia clínica es la herramienta más potente que tenemos ahora mismo. La pre incubación puede ser de 7 días pero la cifra oficial es de cuatro semanas. Pasado ese tiempo otra vez palpación. Es la herramienta que tenemos.

-¿Cómo se establecieron los radios de vigilancia y la prioridad de vacunaciones?

-Establecimos primero unos radios de 5 km alrededor de las explotaciones positivas para proteger de forma inmediata a las granjas alrededor de donde sabíamos que el virus había circulado. Y luego hicimos criterios geográficos, los 20 km para dentro y los 20 km para fuera, y luego se amplió a zona de vacunación. Aplicamos criterios de productividad, vacunar primero a los reproductores con el objetivo de salvar la genética, luego la reposición y dejar para el final las granjas de cebo. Vacunar las grandes explotaciones de leche es muy fácil, pero las pequeñas y los animales que estaban en pasto, logísticamente es más complicado por las medidas de bioseguridad. Luego viene la revacunación, en qué momento una vez vacunados o vacunar la cría a los 3 o 4 meses cuando pierden la inmunidad maternal… es complicado. Luego van quedando algunas explotaciones que no están totalmente cubiertas y es donde está el problema.

-¿Qué pasaría con un caso en animales en pastos?

-Es una situación en la que es normal que estén preocupados. El Ministerio se ha esforzado en estudiar cada caso en concreto, no hay una medida para todas las explotaciones. En el caso de pastos comunes dependerá del número de casos que haya, de si se puede demostrar o no del contacto de unas vacas con otras, pero claro es un riesgo, es así.

-¿Qué valoración final puede realizar?

-Lo primero prudencia, estamos en una situación donde se pueden volver a dar casos. Hay que estar listos, tener las vacunas y planes de vacunación preparados por si aparecen casos para poder hacerlo con la mayor rapidez posible. El Ministerio de Agricultura tiene que estar preparado para proporcionar estas vacunas. Es una vacunación de emergencia, la vacuna ni siquiera está autorizada por la Agencia Española, tiene que estar autorizada por la Unión Europea y el Ministerio, que es el que al final la va a proporcionar. La Administración tiene la responsabilidad de estar preparada, porque puede darse un brote.

Me gustaría incidir en la importancia de la vigilancia pasiva, cualquier ganadero o veterinario que vea nódulos en una vaca tiene que analizar. La detección precoz es la medida más importante para que la erradicación sea efectiva.