A punto de cumplir 67 años, José Antonio Posada Gutiérrez, ganadero, pastor y quesero, jubilado ya hace dos años, continua acudiendo en La Robellada (Onís), en su pueblo, a ver a algunos de los que fueran sus animales adquiridos por Marcos Remis, que mantiene sus fincas y lo mejor de su cabaña de raza Asturiana de la Montaña, concretamente 15 madres y 16 novillas. Con respecto al futuro de la ganadería, lo ve “complicado”. Igual que el del queso, “si hubiera reciella se podría hacer como Dios manda y se vive, porque si estas en Puerto es un producto que vale dinero y además estando arriba, tampoco hay gasto”, finaliza.




