“La apicultura vive una crisis estructural y necesita todo el apoyo para afrontarla. Ya es hora de corregir la injusticia histórica que comete la PAC con la apicultura”. Así de rotunda se ha mostrado la organización agraria UPA, que ha trasladado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la necesidad de que la próxima PAC incorpore una ayuda acoplada específica para la apicultura en España, como herramienta para garantizar la viabilidad económica y la resiliencia del sector.
UPA ha advertido de que los apicultores y apicultoras atraviesan “una situación límite”, marcada por importaciones descontroladas y, a menudo fraudulentas, precios hundidos por debajo de los costes de producción, crecientes problemas sanitarios y los impactos del cambio climático, factores que están erosionando de forma continuada la rentabilidad de las explotaciones apícolas familiares.
La organización defiende que la inclusión de esta ayuda resulta “plenamente coherente” con la arquitectura de la PAC, ya que las ayudas acopladas están concebidas para sostener sectores en crisis estructural y de interés estratégico para la Unión Europea. Según UPA, la apicultura “cumple sobradamente” estos criterios: sufre una pérdida persistente de rentabilidad, una presión climática y sanitaria creciente y una competencia exterior distorsionadora, al tiempo que presta servicios esenciales para la agricultura, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
UPA recuerda además que la Comisión Europea ha planteado, de cara al próximo periodo, un incremento de cinco puntos en el margen destinado a ayudas asociadas, así como la posibilidad de utilizar la colmena como unidad de pago y gestión, elementos que abren una oportunidad real para articular este apoyo específico y declaran «la nueva PAC abre una ventana de oportunidad que debemos aprovechar como sector».
La propuesta que UPA ha trasladado al MAPA contempla que la ayuda asociada sea específica para la apicultura en España, atendiendo a su estructura productiva, costes y retos particulares. “Debe estar dirigida a la apicultura familiar, estableciendo un mínimo de colmenas para acceder y un importe máximo por beneficiario, garantizando así un reparto justo y eficiente de los fondos”, señalan.
Para UPA, esta medida, sumada a la Intervención Sectorial Apícola (que debe mejorar su presupuesto de 9 millones de euros en el próximo periodo) constituiría una herramienta directa de renta y resiliencia para un sector que sufre un deterioro productivo ligado a sequías más persistentes, problemas de sanidad apícola y una intensa presión de mercado, y cuya función trasciende la producción de miel.
“La apicultura no solo produce alimentos de alta calidad; sostiene la base biológica de la agricultura mediante la polinización, contribuye decisivamente a la biodiversidad y al equilibrio de los ecosistemas agrarios”, han subrayado desde UPA. “Reconocer esta realidad en la PAC post-2027 es una cuestión de coherencia, justicia y visión estratégica”.





