El presidente del Principado ha llamado hoy a frenar la negación y el desasosiego para sembrar la esperanza en el campo: “Tenemos que redoblar la complicidad con el medio rural para demostrar que tiene abiertas de par en par las puertas del futuro, para que no se deje ganar por el miedo”. Frente a la amenaza de la involución, Adrián Barbón ha apostado por estimular la innovación y favorecer la agricultura y la ganadería.
El jefe del Ejecutivo ha participado hoy junto con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, en la presentación de la II Estrategia Nacional para la Equidad y el Reto Demográfico, en un acto celebrado en Piloña, en el marco del encuentro European Rural Youth Forward Conference 2026.
Parte del discurso del presidente se ha focalizado en la importancia del medio rural. En este ámbito, ha subrayado el “sólido compromiso” del Gobierno de Asturias con el campo, expresado en el Pacto por el Medio Rural.
Durante su intervención, también ha valorado “la aleación de oportunidades laborales y calidad de servicios públicos” de una Asturias “que crece y cree en sí misma”. En este sentido, ha recordado que la comunidad lleva cuatro años consecutivos ganando población, porque cada vez más personas la eligen para vivir y trabajar. “Todas, vengan de donde vengan, son bien recibidas en esta tierra de acogida. Aquí no sobra nadie”, ha precisado.
Las políticas demográficas que desarrolla el Principado, ha incidido Barbón, van más allá de la lucha contra la despoblación de los concejos rurales y abarcan iniciativas como una ley específica, ayudas a la natalidad, desgravaciones a través de la vía fiscal asturiana, apoyo a los municipios más perjudicado y medidas para favorecer el retorno.
A su juicio, la confianza es un requisito “imprescindible” para encarar cualquier desafío, incluido el reto demográfico, “un auténtico problema de Estado que demanda respuestas de Estado”, y exige que políticas como la financiación autonómica o las infraestructuras “tengan en cuenta tanto su inevitable impacto demográfico como su repercusión sobre la cohesión territorial”.
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ADRIÁN BARBÓN
Presentación de la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico
Presidente, vicepresidenta tercera, os recibe la Asturias que crece. También os da la bienvenida la Asturias que cree en sí misma, la que tiene plena confianza en sus posibilidades. Gracias de corazón en el nombre del Gobierno del Principado por haber escogido nuestra comunidad para la presentación de la Segunda Estrategia Nacional para la Equidad y el Reto Demográfico. Si optar por Asturias siempre es un acierto, con la elección de La Benéfica, aquí, en Piloña, habéis hecho pleno.
La brevedad siempre se agradece. No pienso robaros muchos minutos, sólo el tiempo justo para compartir algunas reflexiones con vosotros. Si he elegido la Asturias que crece como tarjeta de presentación es para destacar que esta comunidad lleva ganando población cuatro años consecutivos. Paso a paso nos alejamos de ese listón psicológico del millón de habitantes, esa barrera que parecíamos condenados a cruzar. Ojalá pronto lo dejemos atrás para siempre.
En efecto, cada vez hay más personas que eligen Asturias para vivir y trabajar. Muchas proceden de otros países, bastantes llegan de Madrid, el resto se reparten entre distintas comunidades, pero todas, vengan de donde vengan, son bien recibidas en esta tierra de acogida. Aquí no sobra nadie.
A mí, en cambio, sí me sobran los motivos para escoger Asturias. Asumo que soy parte interesada, pero también me arriesgo a pensar en las razones que mueven a esas personas que deciden asentarse en el Principado. Si obviamos la belleza natural y la condición de refugio climático, destaco una: la aleación de oportunidades laborales y calidad de los servicios públicos. Pongo un ejemplo: desde septiembre, todo el itinerario educativo podrá ser gratuito en Asturias, desde la etapa infantil, nuestra red de escuelines, hasta la graduación en la Universidad. Lo afirmo con orgullo: así se demuestra el compromiso con la educación.
Mi gobierno garantiza ese refuerzo continuo del Estado de bienestar. Es más, me atrevo a decir que somos los únicos que lo garantizamos, porque no sólo lo asumimos como un planteamiento político, sino también como una obligación, casi como un deber moral.
Esa apuesta también es una parte esencial de nuestras políticas demográficas. Con frecuencia se identifica el reto demográfico con la despoblación de los concejos rurales, cuando abarca muchas más cuestiones de enorme relevancia, como el descenso del número de habitantes o el envejecimiento, con su repercusión sobre el coste de los servicios públicos. Por eso es imprescindible una visión amplia, con iniciativas sostenidas a medio y largo plazo, tal y como estamos haciendo desde el Gobierno de Asturias: con una ley específica, con ayudas a la natalidad, con desgravaciones a las familias a través de la vía fiscal asturiana, con apoyo a los concejos más castigados por la despoblación, con iniciativas para favorecer el retorno o, por no extenderme, con un sólido compromiso con el campo, expresado en el Pacto por el medio rural, otra iniciativa pionera en España, al igual que les escuelines. De nuevo, Asturias marca el camino.
Sí, estamos en el buen camino y, sin embargo, no es suficiente. Al inicio os di la bienvenida en nombre de la Asturias que crece y de la Asturias que cree en sus posibilidades. Lo hice porque la confianza es un requisito imprescindible para encarar cualquier desafío, incluido el reto demográfico, que, dejadme insistir, no es un problema particular de Asturias ni de ninguna otra comunidad, sino un auténtico problema de Estado que demanda respuestas de Estado, como las que ofrecerá esta estrategia nacional. Esa misma respuesta de Estado requiere también que todas las políticas importantes –hablo desde la financiación autonómica hasta las infraestructuras- tengan en cuenta tanto su inevitable impacto demográfico como su repercusión sobre la cohesión territorial.
Sólo una reflexión más. Sabemos que en el Principado, en España y en toda Europa la involución está intentando adueñarse del medio rural a fuerza de propalar la negación y el desasosiego. A nosotros nos toca hacer lo contrario: sembrar y extender la esperanza. Para eso necesitamos tanto proyectos como certezas: estimular la innovación, favorecer la agricultura y la ganadería, devolver al campo la confianza en el porvenir, convertirlo en protagonista del cambio irreversible que vive nuestra sociedad. Asumámoslo también como otro desafío que hemos de afrontar: tenemos que redoblar la complicidad con el medio rural para demostrarle que tiene abiertas de par en par las puertas del futuro, para que no se deje ganar por el miedo. Así también contribuiremos a superar el reto demográfico.






