El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha destacado esta mañana la necesidad de intensificar las labores de prevención de los fuegos forestales. “Los incendios han cambiado, son más rápidos, más voraces, y eso ha exigido que también cambie nuestra forma de responder”, ha afirmado. En este sentido, ha insistido en que “hay que mejorar la prevención, es una de las labores que tenemos que trabajar con más intensidad”, y ha recordado que “se puede limpiar montes, se pueden hacer cortafuegos, se puede evaluar y mejorar con la tramitación adecuada”.
Actualmente, hay seis incendios activos en Asturias, todos ellos estabilizados o controlados, lo que ha permitido rebajar el nivel de emergencia autonómica a nivel 1. Esta evolución positiva ha derivado en la desmovilización de la Unidad Militar de Emergencias (UME), a la que el presidente ha agradecido “de forma sincera” su implicación, “han estado aquí cuando se les ha necesitado, como siempre, protegiendo a las personas en situaciones dramáticas”.
El presidente también ha querido reconocer el trabajo de todos los cuerpos implicados en la gestión de la emergencia: bomberos de Asturias, sala del 112, agentes medioambientales, personal sanitario, Guardia Civil, brigadas forestales estatales (BRIF), empresas forestales, voluntarios internacionales y comunidades autónomas colaboradoras como Castilla-La Mancha y Navarra. “Quiero dar las gracias a quienes han estado en primera línea de fuego, poniendo en riesgo su seguridad personal por defender la integridad de otras personas”, ha subrayado.
Además, ha confirmado la incorporación de 24 nuevos bomberos a la plantilla, que comenzarán su formación en los próximos meses. “Es fundamental dotar de más recursos y mejores medios técnicos. Hemos hecho mucho en los últimos años, pero hay que seguir perfeccionando y profesionalizando”, ha señalado.
Por último, el presidente ha recordado que el Principado ya ha puesto en marcha un fondo de 18 millones destinado a reforzar la protección contra el fuego, especialmente en las zonas de interfaz entre monte y núcleo urbano. “Hemos trasladado esos recursos a los ayuntamientos para que ejecuten obras de defensa frente a incendios. Es una herramienta clave para proteger el entorno rural y mejorar la capacidad de respuesta”, ha concluido.